A comienzos de esta semana, GoPro presentó un vídeo con la cocinera autodidacta Christine Ha. Christine vive con su marido John en Houston (Texas) y en apenas unas semanas abrirá un restaurante llamado The Blind Goat ("la cabra ciega"). A nivel culinario, Christine ha obtenido cierta fama después de ganar la tercera temporada de MasterChef en EE. UU., donde también adquirió cierta popularidad por ser "la cocinera ciega". Un apodo que lleva con la cabeza bien alta después de ser la primera invidente en concursar en un programa de cocina. Cuando tenía algo más de 20 años, a Christine se le diagnosticó una enfermedad autoinmune que le hizo perder la visión, pero esto es solo una pequeña parte de su historia.

"Soy una persona muy independiente, porque soy hija única y perdí a mi madre muy joven, cuando apenas tenía 14 años. Eso me hizo madurar muy rápido", apunta Christine. Eso le ayudó a desarrollar su determinación, que casi roza la cabezonería, que atribuye cariñosamente a su madre, una refugiada vietnamita que "remarcaba la importancia de no darse por vencida y de trabajar duro para llegar donde uno quiere".

"Perder a mi madre me enseñó que no siempre puedes depender de que la gente esté ahí para ti, y tienes que aprender a hacer las cosas por ti misma".

Cuando Christine empezó a perder su visión a los 20 años, se quedó paralizada temporalmente a los 23 y se le diagnosticó una enfermedad autoinmune de esas que te cambian la vida a los 27, su loable independencia le impulsó hacia delante a toda máquina. Este fue el comienzo del camino de Christine hasta convertirse en "la cocinera ciega".

"Tienes que ser valiente, porque a menudo nos da miedo arriesgarnos (yo misma evito el riesgo a toda costa), pero creo que obtienes una mayor recompensa cuando asumes grandes riesgos, y el haber perdido la visión así me lo ha enseñado", comenta Christine que, rápidamente añade que ella, por ejemplo, nunca había usado una tabla de snow hasta que no se quedó invidente. "Tienes que hacer algo una y otra vez hasta que dejes de tenerle miedo. Creo que ahí es cuando comienzas a desarrollar tu carácter y a vivir la vida plenamente".

Para Christine, esto suponía recuperar su afición por la cocina, que era algo que aprendió en la universidad. Sinceramente, "era un medio de supervivencia", pero se convirtió en algo más que eso.

Comenta que nunca olvidará que, cuando cocinó por primera vez para sus amigos, le sorprendió mucho que el plato acabara en sus estómagos y no en la basura. Era un estofado de pollo con jengibre, que eligió porque era una receta fácil con pocos ingredientes.

"Para ellos era comida, pero también una excusa para reunirnos alrededor de la mesa; eso fue lo que en un primer momento despertó mi interés en la cocina", dice Christine. "Había algo muy gratificante en crear algo con mis propias manos, compartirlo con más gente y que ellos lo disfrutaran".

Y así, cuando a Christine se le diagnosticó neuromielitis óptica (NMO) y para recuperar esta habilidad, pasó de preparar tostas de queso fáciles de comer o hacer sándwiches a intentar cocinar huevos revueltos, hornear una pizza congelada y terminar, finalmente, volviendo a usar un cuchillo.

En marzo de 2019 se inicia un nuevo capítulo en la vida de Christine. Será el mes en que abra The Blind Goat. El nombre de su restaurante no es más que un bonito homenaje a sus raíces vietnamitas, porque nació en el año de la cabra.

La cocinera ciega inaugurará oficialmente The Blind Goat en el primer local de este tipo que ofrece experiencias inmersivas de Houston, Bravery Chef Hall, esta primavera. Hasta entonces, puedes seguirla en @TheBlindCook y theblindcook.com.